sábado, 29 de diciembre de 2012

Caminaban de la mano. Ella sonreía, saltaba, iba dando tirones de su brazo. El iba un poco más serio, quizá dándole mil vueltas a los malos vecinos de la azotea. Inmerso en sus preocupaciones no se dio cuenta de la pompa de magia que se estaba creando alrededor.

Tropezó y cayó de rodillas al suelo. Ella corrió hacia él. Le besó la frente y le dijo que se levantase, que le iba a hacer 'sana, sana, culito de rana'. La pequeña abrazó a su padre lo más fuerte que pudo. La orden de desahucio de la azotea del padre fue inmediata. Y la expansión de la pompa de su hija también lo fue.

A veces las cosas están ahí, no las vemos... Pues simplemente hay que romper los cristales que nos tapan, derribar inservibles muros y murallas... Y ver esas pequeñas cosas que algún día nos harán recordar que realmente hemos sido felices.
A mi reloj ya no le suenan las tripas. No le palpita el corazón, y no es por falta de pilas. No hay que forzar los engranajes o se acabarán rompiendo. Ya sólo puedo ver la hora en la que se paró, y maldita sea...

viernes, 28 de diciembre de 2012

Caminante no hay camino, se hace el camino al andar...

Puntos suspendidos en la cuerda

Y no me rindo. Porque te atreves a venir de un mundo de locos a rescatarme del de los cuerdos, y he encontrado mi sitio... Me gusta ese mundo que inventas, ese que tan sólo se ve en tus ojos.

Y ese lunar, le puso punto y final a la historia.
Ah, ¡No! Lo que no sabía es que le seguían otros dos...
En ese mismo momento se dio cuenta de que no habia ni un punto y final en ese libro, ¡Ni uno!. Siempre punto y seguido* o puntos suspensivos... Suspendidos cual funambulista, malabarista de noches.


* O punto y seguimos...

jueves, 27 de diciembre de 2012

Soñar con algo más hermoso que esto puede ser una locura. Y el colmo de la locura es que día a día lo superes, y lo sigas superando... Sin un ápice de esfuerzo. Es así porque tiene que ser así.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La Nochebuena es para pasarla con los que más quieres...
Descubrir la magia de nuevo, sonreir porque sí y sentir que ese 'algo' revive.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Tuvo la oportunidad y no quiso desperdiciarla. Corrió hacia el coche y salió de la ciudad. Durante el camino esa canción le acompañaba.
Subió a lo más alto y allí comenzó a recordar.

- Aquí un día fui completamente feliz. 

Vio una estrella fugaz. Surcó el cielo de arriba a abajo. Era como tres estrellas fugaces juntas.

Decidió que justo ese era el momento perfecto para marcharse. Encontró abrigo en su sonrisa.

domingo, 23 de diciembre de 2012

- ¡Atención señoras y señores! ¡Pasen y vean el único e iniguable Circo de las Sonrisas! En tiempos de crisis, buena cara y sonrisas radiantes que alimenten el alma y la sociedad...

Su voz se podía oir casi de lejos entre toda la marabunta de gente. Todo el mundo quedaba invitado. Tenía pase vip la gente que sufría de tristeza, de llantos constantes, de apatía, de malos humos, de indiferencia... Todos ellos debían irse con una sonrisa y recordar qué es eso a lo que llaman felicidad y sentirse bien. Me acerqué por curiosidad para ver qué era lo que pasaba allí. En la puerta, había un cartel que rezaba SONRÍE ANTE TODO. Me pareció bonito, y le dediqué una media sonrisa, hoy no estaba en mi mejor día. Por eso, me dejé llevar entre los pasos casi sincronizados de la muchedumbre. 

Al entrar, todo era de colores intensos. Brillaban tanto que la sonrisa brotaba sola. Y más tarde descubriría que esas sonrisas echarían raíces, quedándose ahí para siempre. Allí estaban los mejores payasos, los mejores malabaristas, los mejores domadores... Y todos ellos sentían una empatía especial por todos los presentes. 

El show lo comenzaron los más fuertes. Al principio sólo el silencio era el público. Ni un susurro, ni una risa, ni una mueca... Nada. Conforme nos fuimos adentrando en el espectáculo, las caras comenzaron a cambiar. Nunca había visto caras tan necesitadas de sonrisas. Y eran las más bellas y sinceras. Pura poesía. 

Era increíble ver como aquella carpa cobraba cada vez más y más vida. La función final estaba a cargo de alguien especial. Cuando salió a escena, todos los espectadores les miraban llenos de esperanza. El sólo se dedicó a conversar. A hablarnos de la vida, de lo dura que es y del arduo trabajo que conlleva positivizar. Y el momento más bonito de la noche fue cuando, algunos de los asistentes comenzaron a contar sus problemas, sus fracasos... No les daba miedo desnudarse ante tantas personas. Se sentían bien, se sentían arropados. 

De repente él me miró a mí. Yo quise buscar el mejor escondite pero era tarde. 

- Y tú, princesa, ¿Qué haces en este reino?

Mis palabras sí que habían encontrado el lugar perfecto para huir. ¿Y ahora qué hago yo? Su mirada esperaba cualquier balbuceo, sabría que con un Lo siento, no puedo dejaría de insistir. Pero sentía la extraña necesidad de desnudarme como tantos otros lo habían hecho. No les conocía de nada, por tanto, no corría peligro. Y comencé a contar mi historia. No era como las otras historias, tanta gente sin trabajo, con problemas de salud, de dinero.... Y yo contándoles esto. Parecía que les contaba un cuento. Todos me miraban esperando conmovidos cada palabra, cada gesto, cada sonrisa o cada lágrima derramada sin querer. Pero como bien sabemos, todos los cuentos reales tienen sus partes más amargas. Se me rompía la voz. Pero el calor de sus miradas me animaba a seguir, me sentía resguardada en sus mentes y en el trocito de corazón que esa noche me dedicaban. Ese es el amor con el que todos soñamos, me pareció oirle a un señor.

Cuando terminé de hablar, todos me miraban en silencio. Había miradas de comprensión, mucha empatía, miradas tristes o miradas que no habían perdido la sonrisa. Miré al showman, que mientras yo hablaba había dejado caer el brazo del micrófono, hasta acabar con una pose de total atención. Sacudió su cabeza, dándose cuenta de que el cuento sin final había acabado. En ese momento sus palabras habían huído al mismo lugar que las mías. Terminé con un Sé que esto no es el mayor de los problemas, pero... 

No pude acabar la frase. No sabía y, en ese mismo momento, comenzó a hablar. 

- Ve a por él. Corre, no seas tonta. Muchos de los presentes quieren vivir esa historia, y resulta que sólo es tuya... Y suya. Es ese algo que todos soñamos. ¿Acaso no sabemos que el amor es así? Dulce y amargo, caliente y frío... Es inexplicable, y sus procesos también. No te rindas, que no sea por tí. Da todo lo que tengas... Hay que ser valiente, hay mucho por lo que luchar. Muchas lágrimas que llorar, sí, pero... ¿Has visto alguna vez la paleta de colores de un pintor? No sólo hay colores cálidos, también los hay fríos, muy fríos... Tan fríos que hacen daño. Mantén esa sonrisa, ve a buscarle...

- No puedo. Poder puedo, ojalá, pero no voy a obligar a nadie a hacer nada. Es algo que también podría salir de él. Me siento un poco débil, pero debo levantarme. Me encantaría ir a su calle, pararme enfrente de su balcón y gritarle a los cuatro vientos lo mucho que lo siento, y lo tanto que me queda por hacer por él. Me encantaría [...]

- Los malentendidos del corazón se curan con besos. Y sabes que así será.

- A veces no vale sólo soñarlo. Vale vivirlo. 

Ví cómo se marchaba. Me dejaba ahí con la última palabra y el resto me miraba. Mi gesto esta vez era de sorpresa. Se acercó a una mesa, dejó el micrófono y volvió. Fue él el que me aplaudió a mí. Y junto a sus aplausos se añadieron otros muchos. Nos despidió no sin invitarnos antes a volver cada vez que lo necesitasemos. Pero la sonrisa diaria es necesaria.



Ahora, cada vez que paso por allí, recuerdo todas esas sensaciones. Añoro ese lugar, ese momento. A veces espero a ver cómo salen todas esas personas con una carga enorme de felicidad a cuestas. Y me pregunto si el camión de la basura pasará a recoger también todas esas malaventuranzas que se quedan encerradas en la carpa de circo. Hoy no cruzaré esa puerta, hoy no pasaré. Hoy no, vida mía, porque hoy paseas de mi mano y no hay que ser codicioso. La felicidad es para quien más lo necesita. Y a tu lado, creo que no hace falta pedir mucho más.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Todo es muy difícil antes de ser sencillo.
Thomas Fuller


Y aunque sean difíciles, hay cosas que escapan al entendimiento de cualquiera. Sobre todo al del corazón. Si las ausencias, ausencias son.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Mañana no habrá velas encima de la tarta,
no escucharé tu risa por teléfono,
no me dirás que estás cansado en el sofá viendo la televisión
ni que el instituto te va muy bien aunque te haya caído alguna.
Tampoco nos diremos que nos queremos,
que nos echamos de menos,
ni siquiera nos desearemos Feliz Navidad.
Tampoco te preguntaré qué te van a traer los Reyes,
y tú,
este año no me contestarás que ya eres mayor para esas cosas.

Tu presencia sería el mejor regalo.
Sigue brillando pequeña estrella.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Conducía por una carretera a las afueras de la ciudad, sonaba su canción favorita, de vuelta a casa. De repente algo llamó su atención. Yacía en el suelo pidiéndo auxilio. Puso las luces de emergencia y bajó de su coche lo más rápido que pudo a socorrerla. Se encontraba tirada en el suelo, temblaba, su mirada estaba perdida y sus manos apretaban su pecho, justo encima del corazón. Ella notó su presencia y le miró de tal manera que no hizo falta mediar palabra. El conductor sacó su teléfono móvil y llamó al 112. Un pinchazo más y ella entró en pánico. Le cogió la mano, mientras él intentaba dar todas las indicaciones posibles para que los servicios de emergencia llegasen lo más rápido posible. Un apretón le fue suficiente para darse cuenta de que ella quería decirle algo. Y con una voz dominada por el pánico de la situación, le dijo que le buscase, que por favor preguntara por él y le dijera que le quería más que a nada en este mundo. Cayó rendida ante sus pies. Él palideció más que ella. [...]

[...] La familia se encontraba consternada ante esa cama de hospital. Todos la miraban. Ella de repente abrió los ojos, y se agobió un poco al ver a tanta gente observándola. Las abuelas, como abuelas que son, escondían las voces casi rotas. Los familiares acumulaban preocupaciones en el lagrimal y no sabían si amargas o dulces. Sólo un valiente se atrevió a romper aquel silencio tan perturbador:

- Tus últimas palabras... Tu último aliento... ¿Y es para decirle te quiero a una persona que ni conocemos? ¿Es que no te acordaste de tu familia? 

Ella se incorporó e intentó no mover mucho el brazo donde tenía cogida la vía. Todos esperaron sus palabras con tanta inquietud como la primera vez que lo hizo en su vida.

- Eran sus ojos los que veía en todo momento. Parecía que todo se iba a derrumbar, que la vida se me escapaba entre las manos y caía en picado. Y qué mejor, que dedicarle a él mi último epitafio.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Semidesnuda, pintó su cara del color de la libertad. Anduvo por lugares recónditos, donde la hierba acariciaba las plantas de sus pies. No le importó su aspecto, tampoco las miradas vecinas. Echó a correr con los brazos extendidos y los ojos cerrados, mientras el viento silbaba la melodía que le dio pie a componer. Si no lo intentaba lo daría siempre por perdido. Ella quería más. Sino se lanzaba a tal torbellino nunca sabría donde están sus límites. Y mientras, las mariposas volaban confusas a su alrededor.



sábado, 15 de diciembre de 2012

Queridos Reyes Magos:




Su carta comenzó y acabó ahí. Sólo quería escribirlo para parecerse a los demás. Mientras, una frase que había escuchado esa misma tarde retumbaba en su cabeza: No. Este año para mí la Navidad no existe.

Para ella hacía años que no existía. Alguien se la llevó en su maleta. Y ese alguien, se olvidó de recoger las trizas. Dos sorbos más y la noche se dejó caer cual hoja en otoño. Sin prisa pero sin pausa.

viernes, 14 de diciembre de 2012

No hay comparación... Es un tacto diferente. Es mejor que eso. Es algo que no sé si hago bien, no hay ni libros ni tutoriales que enseñen cómo hacerlo. Es una cuestión práctica, de dejarse llevar hasta límites insospechados, de mimetirzarse con ella, averguar qué he hecho para que un escalofrío ponga tu piel de gallina, de notar la suavidad y envidiarla,  sentir si hace frío o calor, garabatear en ella, escribir el mejor libro jamás leído, repasar cada lunar, cada cicatriz, cada pliegue... Perderme en un mundo desconocido cada día.

Hay sensaciones que llegan de repente y son inevitables, pero una vez que llegan se pierden en el mundo de lo inexplicable. Y si eres capaz de soñarlo estás loco.

No tiene ni principio ni final. Como tu piel.

jueves, 13 de diciembre de 2012

- Aunque hoy las musas prefieran dejarme descansar, dormitaré pensando en la mejor noche de mi vida, dijo para sí entre bostezos.

Esta noche no se dormiría contando ovejas, se imaginará en lo más alto y contará estrellas fugaces. Y cuando casi había conciliado el sueño, susurró:

- Déjame perderme en tu mente...

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El mago se chasqueba los dedos antes de salir a escena. El teatro estaba completo. Habían prorrogado su show por unos meses más. Gente de todos los rincones del país habían viajado para verle. Y ahí estaba... Su última actuación y su inquietud no hacía más que lanzarle tras el telón aterciopelado, de color granate, como sus mejillas en ese momento.

Le hicieron la seña. Debía salir. Se ruega silencio en la sala. Todo el mundo aplaude y, al abrirse el telón, los aplausos se calman poco a poco. Mil miradas expectantes, todas hacía él. Sólo gestos, no había palabras. En su mirada se notaba que algo no iba bien. Aún así, prosiguió. Colocó su bombín negro sobre el tapete verde. Las palabras mágicas retumbaron de manera dulce hasta las últimas filas. Un toque en la visera del bombín... Y no pasó nada. Sorprendido, lo volvió a intentar.

Cuando quiso darse cuenta, casi todos los asistentes se habían levantado y se marchaban, entre murmullos y gestos de desaprobación. Una niña, sentada en la tercera fila, lo miraba fijamente. Confiaba en él. El mago se arqueó decepcionado: les había fallado.

A tan sólo unas manzanas de allí, en la habitación de su hotel, una paloma blanca le esperaba junto a aquel bombín. Se confundió esa noche.

La niña de la tercera fila aún le aguantaba la mirada. Su gesto estaba lleno de esperanza. Y con una sonrisa, se marchó. El mago ansiaba la soledad que acompañaba a tal fracaso.

Antes de salir la niña se giró y, sin alzar mucho la voz, dijo: La magia no se ha ido, está ahí.

Y en efecto, allí estaba, a tan solo unas manzanas, en la habitación del hotel en el que se hospedaba...

martes, 11 de diciembre de 2012

Cada mañana, cuando despertaba, no pensaba en sus quehaceres. Era casi una rutina, pero no tan arraigada, ni siquiera se hacía pesada. Se vestía, y no lo hacía con sus mejores galas porque no las tenía, pero eso era lo de menos. Probaba suerte en el frigoríco, quizás esta mañana sí que habría algo que llevarse a la boca. Y si no, su alimento era otro. Y no era material.

Salía junto al frescor de la mañana, siempre apurado, con el tiempo rozándole los talones. Quería estar allí el primero. Nada más llegar tomaba asiento. Allí pasaba su día sentado en el frío suelo de una ciudad que también lo estaba. Congelada pero viva. Y sin hablar, sin ayudarse de carteles repletos de faltas de ortografía, sin extender sus manos agrietadas por el tiempo y curtidas por los daños, miraba al frente. Y su mirada se mantenía allí, fija, sostenida por los pasos de la gente, los gritos, las risas de los niños, el ruido de los coches...

Y de repente... Aparecía ella. Salía de su portal como cada mañana a trabajar. A él le cambiaba su forma de mirar, ese brillo y hasta el color si me apuras.
Ella cruzaba la calle.
Le miraba.
Cada mañana.
Su sueño.
Y, mientras él estaba expectante, esperándolo...
Ella lo hacía.
Como cada mañana.
Suspiraba tan fuerte que los sonidos mundanos dejaban de tener importancia.
Se quedaba allí, embobado. Pero con el fuerte pensamiento de que todo, absolutamente todo en ese momento había cobrado sentido.

Él era mendigo de sus sonrisas. Y nada le hacía más rico que eso.

lunes, 10 de diciembre de 2012



El silencio y los rayos del sol tenían más presencia en la habitación que ella misma. Sentada en el suelo mientras intentaba aguantabar los temblores de su cuerpo, sujetaba entre sus manos una cuerda anudada. El caos no era comparable a aquello. Parecía mirar al vacío. Pero no, sus ojos sabían bien donde querían mirar. Y no salió de su cabeza ni siquiera un segundo. Mientras, todas las soluciones parecían jugar al escondite.
Y la humedad, esa que te cala dentro. 
La humedad, efímera por un momento quizás. 
Furtiva en la gran ciudad, viendo lo increíble pasar se despide de nosotros... 
Pero aparecerá... Siempre aparece entre nosotros la humedad...

No les hacía falta bolígrafo, lápices ni un soporte sobre el que trabajar. La piel era el mejor lienzo o cuartilla. El artista dibujaba figuras con escalofríos que erizaban cada poro de su piel. Entre ocaso y amanecer la sorprendió a ciegas con letras fugaces, pero lo que él no sabía es que se quedarían ahí grabadas para siempre.

Cerró su libro, feliz, sin dejar que nada arrugase ni una sola hoja. Se quedó pensativa por un momento y pensó: No, en este libro, no. Por si acaso alguien le escuchaba lo repitió en voz alta, segura de sí misma y sin que le temblara la voz.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Siempre he soñado abandonarme junto al mar. Tener una casa, pequeña, en una cala perdida para que no me busquen e impregnarme de las olas viviendo en paradero desconocido.

Hacer sonar las cuerdas sin vecinos a los que molestar, encender un cigarro sin que nadie tosa por el humo, trastear con pinceles y lápices sin importar el orden, inmortalizar esos momentos con singulares disparos, salir al balcón y gritarle a la Luna.

Hablar con la noche, y quizás, dormir mientras el Sol calienta mi piel. Y al despertar, que no importen las ropas que cubran mi piel o los nudos de mi pelo. Tal vez tenga aspecto dejado o sea mejor dejar el cuerpo al desnudo sin miedo ni vergüenza. Alterar esos ciclos que nos acostumbran, vivir por y para el momento. Aquí y ahora.

Sentarme a la orilla del mar, qué más da si la resaca moja mis piernas o la arena se pega a mi piel. Aprovechar el clima y regenerar la piel. Acompañarme de una guitarra mientras disfruto de un paisaje único para mí, y posiblemente, muy usual para otros.

Llevar mis dedos hacia el primer acorde, aclarar un poco la voz, mirar hacia atrás... Y verte sonreir.
Sin querer queriendo, te has colado en mi sueño.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Elevado al infinito

A veces es difícil darse a conocer. Pero de repente llega un día en que abrimos esa parte de nosotros que nadie conoce. Y eso produce cierto nerviosismo, miedo, vuelcos al corazón, sonrisas que perduran en la memoria, imágenes grabadas a fuego que sólo el mejor pintor puede plasmar y hacerlas duraderas, ganas de más, el tiempo se vuelve efímero y la felicidad se convierte en el mejor amanecer.

Las personas tendemos a crearnos una coraza inaccesible para aislarnos de todo daño. Y a veces, sólo a veces y en ocasiones únicas, dejamos que invadan nuestra pompa. Creo que esa es la mayor manifestación de confianza, de desnudarnos ante alguien e invitarle a que se quede, sin miedos ni rubores, y que sea testigo de esa vorágine que nos atrapa, de ese torbellino que habita en nuestro interior. Algo bello y loco a la vez, sencillo pero enrevesado, luminoso y a la vez oscuro... Imposible de comprender del todo aunque, con sólo una mirada, fue capaz de cerrar todo interrogante. Y llegó la calma: desapareció el nerviosismo, el miedo... Una complicidad la mar de acogedora les abrazó por sopresa. Y al momento decidió dejarles a solas, era un momento íntimo que sólo ellos debían disfrutar.

Sólo las luces tenues de la ciudad, esa farola que parpadea débilmente y la efímera humedad fueron testigos de todo lo que pasó. Y si les preguntas qué pasó... Intentan eludirlo. La magia de ese momento sólo debía ser para ese momento. Cualquier recreación era insuficiente. Y todas esas sensaciones serán imperecederas, grabadas al vivo calor del fuego para siempre.

martes, 4 de diciembre de 2012

Siempre resonarán las guitarras a altas horas de la noche. Los efectos secundarios de las musas llevan al insomnio, a ver la noche de otra manera, escucharla, acompañar su silencio con notas que hacen vibrar las cuerdas a manos desnudas. Y si vibran, el corazón también lo hace.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Humedad.
(Del lat. humidĭtas, -ātis, con haplología).
1. f. Cualidad de húmedo.
2. f. Agua de que está impregnado un cuerpo o que, vaporizada, se mezcla con el aire.

Mirando a la ventana me dijo que la explicación científica son dos personas que se dan calor mientras fuera hace mucho frío.

Hubo otra explicación paralela que no hizo falta escuchar. Y desde entonces, se dedican a hablarse con los ojos cada vez que la humedad está presente. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

- Oye, ¿Y tus letras? ¿Ya no salen a pasear? 
- Creo que estoy incubando algo.