lunes, 8 de septiembre de 2008


Se nos olvida sonreír. Pasan los años y todas aquellas cosas pasan a ser insignificantes. Nos agobiamos en "el mundo de los mayores", olvidándonos de los pequeños placeres que nos fascinaban no hace tanto tiempo. Nos obsesiona el trabajo y se nos olvidan los sueños, las fantasías...


Desgraciadamente, el tiempo pasa para todos. Afornunadamente, hay personas que todavía conservan ese brillo de ojos que refleja algo más que dulzura.





A veces, una tiene que recorrer 1240 km para darse cuenta de que no todo es lo que parece.  Que nada tiene por qué salir como planeamos....